| “Para mi papá las niñas no tenían porqué estudiar” |
|
|
|
| Martes, 06 de Julio de 2010 14:32 |
|
Mujeres voluntarias dan testimonios sobre prejuicios y violencia contra la mujer durante jornada de capacitación Austria piensa que vive en una sociedad que ve a sus mujeres como objetos “por ser pobres, necesitadas, y sobre todo por ser mujeres”. Esto a raíz de una experiencia que tuvo cuando buscaba trabajo como doméstica en la capital. Actualmente reside en Arroyo Salado, provincia Azua, y es voluntaria en uno de los grupos que se encarga de brindar capacitaciones para disminuir la violencia contra la mujer y el abuso infantil a través de Plan República Dominicana. “No son sólo las adolescentes y las niñas que están expuestas a peligro de violación; también nosotras las mujeres adultas”, resalta durante su intervención en la segunda jornada de capacitación a padres, madres y tutores que PlanRD realiza en esa comunidad para sensibilizar en el tema de violencia. Por ello exhorta a aquellas muchachas que van a buscar trabajo fuera de su pueblo a abrir los ojos. En el mismo tema, Virgen, voluntaria de La Meseta, relata que se educó en una familia donde no se valoraba el potencial de las niñas: “…porque para mi papá las mujeres no tenían porqué estudiar. Él decía que no iba a comprar uniformes ni útiles escolares porque las niñas debían ser criadas para casarse y una vez esto pasaba, no tenían oportunidad de seguir estudiando…” Virgen relata que a pesar de haber recibido este tipo de crianza, a través del tiempo ha logrado sensibilizarse, por ello insiste a sus hijas e hijos la importancia del estudio: “Yo les busco todo lo necesario para estudiar, aunque tenga que trabajar en casa de familia, porque yo quiero que ellas y ellos sean cada día mejores”, dijo conmoviendo así a las y los asistentes. Esta jornada de capacitación a padres, madres y tutores sobre violencia contra la mujer y abuso infantil se hizo con el objetivo de fortalecer e instalar capacidades para disminuir estas problemáticas. La misma tuvo lugar en la comunidad Arroyo Salado, con la participación de otras como Hato Nuevo, La Meseta y Magueyal. Fue posible gracias a un cuerpo de voluntarias y voluntarios que trabajan en la implementación del proyecto. |